Es tan fácil juzgar las acciones de los demás, o justificar por qué actuaron de esa manera, pero en realidad nunca seremos capaces de distinguir los sentimientos reales que los impulsaron a a cometer esos erros. En verdad, casi nadie es capaz de mostrar todo su verdadero ser, siempre nos escondemos en corazas de amargura, de alegría, de preocupación, o desinterés, como si lo que pasará no importará, cuando en nuestro interior todo se esta derrumbado y caemos en un mar de acciones erróneas. No es fácil estar en lado invertido de la situación. Sólo queda esperar y el tiempo nos lo dirá.